Cargando...
Estás aquí:  Portada  >  Hemeroteca  >  Noticias  >  Opinión  >  Con firma propia  >  Artículo actual

LA RAZÓN DE LA SINRAZÓN (I)

   /  29/10/2009  /  Comentar

    Imprimir       Email

César Valdeolmillos

“En tiempos de injusticia, es peligroso tener razón”

Anónimo

Mi artículo “La oculta filosofía de la laicidad” , ha suscitado una airada reacción por parte de algunos lectores a los que de antemano agradezco muy sinceramente el tiempo y atención que han dedicado a mis modestas ideas.

Cuando escribo, solo pretendo expresar lo que pienso sobre un tema determinado, sin pretender en ningún momento estar en posesión de la verdad. Posiblemente, como humano y consciente de lo muchísimo que aún me queda por aprender, mis pensamientos estarán llenos de imperfecciones y carencias, de ahí que con frecuencia trate de apoyarme en la rigurosidad textual de las afirmaciones de aquellas personas a quienes pueda referirme y en los siempre inapelables, perseverantes e intransigentes datos de la historia documentada.

Por cuanto es necesaria y beneficiosa para quien la reciba, bienvenida sea por tanto la crítica, siempre y cuando esté sustentada en el rigor y no en la demagogia partidista o en la insuficiencia intelectual; en el conocimiento, en el ejercicio de la razón y no en la afirmación y descalificación gratuita, porque estas son la razón de la sinrazón.

Pero antes de entrar en las discrepancias puntuales que mi artículo haya podido producir, dejemos constancia de una realidad jurídica insoslayable, porque es a partir de esa realidad —nos guste o no— de donde tenemos que partir para analizar primero y poder enjuiciar después, las acciones de los políticos que dicen representarnos. 

El artículo 16,3 de la Constitución Española, establece el principio de la aconfesionalidad del Estado al declarar que: 

«Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia católica y las demás confesiones». 

Así de claro, la Carta Magna española, excluye la posibilidad de un estado laico o independiente de cualquier organización o confesión religiosa. 

Según nuestra Ley de leyes, el Estado español, no puede ser indiferente ante el hecho religioso y está obligado a cooperar con las distintas confesiones y muy en particular con la Iglesia católica. Por el contrario; en este aspecto, demanda imperativamente de los poderes públicos no hacer caso omiso —“tendrán en cuenta” y “mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación”— de las creencias religiosas de los ciudadanos. Nos guste o no, la Constitución no dice que España sea un Estado laico, sino todo lo contrario. 

Lo que la Constitución dice es que: “ninguna confesión tendrá carácter estatal”, frase a la que la izquierda española se acoge hoy y con la que intenta confundir a la opinión pública española haciéndola creer que la misma puede asimilarse a una interpretación laicista, para así, a su amparo, imponer sus tesis ideológicas, cuyos lamentables resultados prácticos, bien se pudieron comprobar con la aprobación de la Constitución de 1931, que de facto, impuso un Estado laico, en función de lo dispuesto fundamentalmente, en sus artículos 25, 26 y 27 y en su artículo 48, en el que se decía: “La enseñanza será laica, hará del trabajo el eje de su actividad metodológica y se inspirará en ideales de solidaridad humana”. 

Corriendo el riesgo de ser reiterativo y para aquellos que aún no tuvieren suficientemente clara la diferencia existente entre la aconfesionalidad y el laicismo, conviene aclarar que el Estado aconfesional (1) es el que sin declararse oficialmente seguidor de ningún credo religioso, sí los respeta a todos y, por supuesto, garantiza la libertad religiosa y de culto de los ciudadanos, con todas las consecuencias, en contraposición con el estado laicista (2), que ignora deliberadamente las creencias religiosas de sus ciudadanos, y cuyo único mandato a sus gobernantes respecto de la religión, es precisamente no tener en cuenta las creencias religiosas de nadie y actuar independientemente de ellas, imponiendo por tanto su propia ideología. 

Habiendo por tanto, dejado bien claro que España no es un Estado laico sino aconfesional y siendo la Constitución la Ley Española de mayor rango, a la que han de adecuarse todas las demás leyes y la actuación de los poderes públicos, parece que una consecuencia justa es que las leyes y la actuación del Gobierno deben, no como quien hace un favor sino como quien cumple un mandato del pueblo, tener en cuenta y respetar las creencias religiosas de la gente y mantener relaciones de cooperación con las confesiones religiosas. Les copio lo que dice el diccionario de la Real Academia Española que es cooperar: “Obrar, colaborar con otro u otros para un mismo fin”. 

A tenor de la lógica aplicación de la Ley, tanto Zerolo —perdón pero sigo sin poder despejar la ecuación del artículo gramatical que debo anteponerle— como munícipes de otros ayuntamientos de izquierdas, hace tiempo que vienen haciendo mofa de este mandato constitucional, efectuando ceremonias no previstas en ningún tipo de legislación vigente, porque no tienen ningún tipo de trascendencia en las leyes civiles, pero equiparándolas al bautizo religioso, lo que no puede dejar de considerarse por los católicos como una auténtica provocación, ya que la frivolización de estos actos, solo pretende sembrar en la opinión pública una intencionada tergiversación, a través de la cual, llegar a sustituir el sagrado ritual de un sacramento, por una pretenciosa y politizada ceremonia. Y todo ello con el silencio cómplice y complaciente de las instancias superiores del Estado, porque al ignorar este mandato constitucional con un hecho aparentemente banal, se abre la puerta a un acto de muchísimo mayor calado en la configuración del pensamiento de las futuras generaciones, como es la vulneración de la libertad de enseñanza, en su aspecto de garantía del derecho de los padres a elegir la formación religiosa para sus hijos, prevista en el artículo 27 de la misma Constitución. Especialmente importante en este momento es recordar que la Constitución atribuye a los padres, y no al Estado, la elección de la orientación religiosa de la educación de sus hijos. 

Las palabras son bastante claras. Y el Gobierno lo sabe. Y el Partido Socialista también. No obstante, ambos han dado a entender y claras muestras están dando, de que la situación no es de su agrado y buscan redirigirlo mediante la reforma de distintas leyes —les da igual que sean constitucionales o no— para no tener que abordar el complejo y dilatado mecanismo que supone modificar el marco constitucional, para lo cual precisarían inicialmente, el voto favorable de los 3/5 de cada una de las cámaras, cifra que no alcanzan ni por aproximación. 

En definitiva, están modificando la Constitución por la puerta de atrás, a través de leyes claramente inconstitucionales, que aunque sean impugnadas por la oposición, el defensor del pueblo o la sociedad civil, al ritmo y en la forma que está constituido y funciona en estos aspectos el Tribunal Constitucional —obsérvese el desarrollo de la impugnación del Estatuto de Cataluña— el Gobierno, al igual que hizo el Burlador de Sevilla en la obra de Tirso de Molina, bien puede poner sus brazos en jarras, prorrumpir una sonora carcajada, y responder: “!largo me lo fiáis!…”, porque entre si se resuelve o no la impugnación, dichas leyes se ponen en marcha, pasan los años, la sociedad se va a habituando a ellas como un mal irremediable y al cabo de los años, vaya usted a saber cual puede ser el fallo del citado tribunal y la impregnación que de estas leyes la sociedad haya recibido. 

En definitiva, que por la vía de los hechos consumados, se va construyendo un nuevo tejido social —analícese el resultado del odio a España sembrado en las nuevas generaciones por los partidos nacionalistas en sus respectivos territorios— en el que los valores del humanismo cristiano, en los que durante mas de dos mil años hemos venido asentando toda nuestra estructura jurídica, política y social, están siendo sistemáticamente sustituidos por nuevos ídolos materializados por el poder, el dinero, la popularidad, el hedonismo, el sexo y las ideologías, deshumanizándonos, apoderándose de nosotros, destruyendo el que hasta ahora ha sido el núcleo vital del concepto de la familia, eje y soporte de nuestra estructura social y hasta la propia esencia del individúo como ser humano. A este paso, dentro de unos años, como decía Alfonso Guerra, a España y a los españoles, no nos va a conocer ni la madre que nos parió y aquí todos tan contentos. Cada uno a lo suyo y pasando. 

Pero no creamos que nuestra pasividad e indiferencia, va a eludir el pago por nuestra parte y quizá el de las generaciones que nos sucedan, de una muy costosa factura. 

En estas tristes circunstancias, quizá fuera oportuno recordar la célebre frase del pastor protestante alemán Martin Niemoeller, aunque falsamente atribuida a Bertolt Brecht, que con motivo de la progresiva persecución efectuada por los nazis en Alemania, dice: “Primero vinieron a por los comunistas, pero yo no era comunista, no alcé la voz. Luego vinieron a por los socialistas y los sindicalistas, pero, como yo no era ninguna de las dos cosas, tampoco alcé la voz. Después vinieron a por los judíos, y como yo no soy judío, tampoco alcé la voz. Y cuando vinieron a por mí, ya no quedaba nadie que alzara la voz para defenderme”

César Valdeolmillos

1. Según el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua el vocablo “aconfesional” significa:

“Que no pertenece a ninguna confesión religiosa”.

2. Según el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua el vocablo “laicidad” significa:

“Cualidad de la sociedad, el Estado o las instituciones que actúan y funcionan de manera independiente de la influencia de la religión y de la Iglesia”

Nota al lector:

La segunda parte de este artículo se publicará…

 TgC_email_35

“Algo se esta moviendo en la “Red” propiciador de cambios” 

    Imprimir       Email

No hay Commentarios

  1. […] Primera parte de este artículo: “La razón de la sinrazón I” […]

Gracias por elegirnos

  • ElGuadalope.Radio.(G180)

    logoElGuadalope.Es

    Con +2 millones de consultas

    ® T.N.C. 290.177

    www.elguadalope.es

    ©1917 ® 2009 EL GUADALOPE

    Con nuevos retos...

    EuroGlobalMedia
    WhatsApp
    Pincha y escucha... ElGuadalope.Radio.(G180)

    Actualidad, entrevistas, plenos y música 24h. 

  • Opinión lectores

  • Hemeroteca

Te podría gustar...

Las cosas que dicen Trump y Macron

Leer Más →