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No he de callar…

   /  16/09/2013  /  Comentar

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Escudo Constitucional de EspañaQuevedo al Conde Duque de Olivares: “No he de callar, por más que con el dedo, ya tocando la boca, ya la frente, silencio avises o amenaces miedo”.

Constitución Española

Preambulo

La Nación española, deseando establecer la justicia, la libertad y la seguridad y promover el bien de cuantos la integran, en uso de su soberanía, proclama su voluntad de:

Garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las leyes conforme a un orden económico y social justo. Consolidar un Estado de Derecho que asegure el imperio de la ley como expresión de la voluntad popular. Proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones. Promover el progreso de la cultura y de la economía para asegurar a todos una digna calidad de vida. Establecer una sociedad democrática avanzada, y Colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz cooperación entre todos los pueblos de la Tierra.

En consecuencia, las Cortes aprueban y el pueblo español ratifica la siguiente Contitución

Artículo 1
La soberanía reside en el pueblo
1. España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.
2. La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado.
3.  La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria.

Artículo 8
Fuerzas Armadas
1. Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional.
2. Una ley orgánica regulará las bases de la organización militar conforme a los principios de la presente Constitución.

Epístola Satírica y Censoria escrita a Don Gaspar de Guzmá, Conde-Duque de Olivares

Francisco de Quevedo (1580–1645)

No he de callar, por más que con el dedo,
Ya tocando la boca, ya la frente,
Me representes o silencio o miedo.

¿No ha de haber un espíritu valiente?
¿Siempre se ha de sentir lo que se dice?
¿Nunca se ha de decir lo que se siente?

Hoy sin miedo que libre escandalice
Puede hablar el ingenio, asegurado
De que mayor poder le atemorice.

En otros siglos pudo ser pecado
Severo estudio y la verdad desnuda,
Y romper el silencio el bien amado.

Pues sepa quien lo niega y quien lo duda
Que es lengua la verdad de Dios severo
Y la lengua de Dios nunca fue muda.

Son la verdad y Dios, Dios verdadero:
Ni eternidad divina los separa,
Ni de los dos alguno fue primero.

Si Dios a la verdad se adelantara,
Siendo verdad, que rabría de ser hubiera
Verdad, antes que fuera y empezara.

La justicia de Dios es verdadera,
Y la misericordia, y todo cuanto
Es Dios es la verdad siempre severa.

Señor Excelentísimo, mi llanto
Ya no consiente márgenes ni orillas:
Inundación será la de mi canto:

Veránse sumergidas mis mejillas,
La vista por dos urnas derramada
Sobre el sepulcro de las dos Castillas.

Yace aquella virtud desaliñada
Que fue, si menos rica, más temida,
En vanidad y en ocio sepultada.

Y aquella libertad esclarecida
Que donde supo hallar honrada muerte
Nunca quiso tener más larga vida.

Y pródiga del alma, nación fuerte
Contaba en las afrentas de los años
Envejecer en brazos de la suerte.

La dilación del tiempo, y los engaños
Del paso de las horas y del día
Impaciente acusaba a los extraños.

Nadie contaba cuánta edad vivía,
Sino de qué manera: sola una hora
Lograba con afán su valentía.

La robusta virtud era señora,
Y sola dominaba al pueblo rudo:
Edad, si mal hablada, vencedora.

El temor de la mano daba escudo
Al corazón, que, en ella confiado,
Todas las armas despreció desnudo.

Multiplicó en escuadras un soldado
Su honor precioso, en ánimo valiente,
De sola honesta obligación armado.

Y debajo del Sol aquella gente,
Si no más descansado, a más honroso
Sueño entregó los ojos, no la mente.

Hilaba la mujer para su esposo
La mortaja primero que el vestido;
Menos le vio galán que peligroso,

Acompañaba el lado del marido
Más veces en la hueste que en la cama;
Sano le aventuró, vengóle herido.

Todas matronas y ninguna dama,
Que nombres del halago cortesano
No admitió lo severo de su fama.

Derramado y sonoro el Oceáno
Era divorcio de las ricas minas
Que volaron la paz del pecho humano.

Ni les trajo costumbres peregrinas
El áspero dinero, ni el Oriente
Compró la honestidad con piedras finas.

Joya fue la virtud pura y ardiente;
Gala en merecimiento y alabanza;
Sólo se codiciaba lo decente.

No de la pluma dependió la lanza,
Ni el cántabro con cajas y tinteros
Hizo el campo heredad, sino matanza.

Y España con legítimos dineros,
No amartelaba el crédito a Liguria;
Más quiso los turbantes que los ceros.

Menos fuera la pérdida y la injuria
Si se volvieran Muzas los asientos,
Cuanto es peor la usura que la furia.

Caducaban las aves en los vientos,
Y espiraba decrépito el venado:
Grande vejez duró en los elementos.

Que el vientre entonces, bien disciplinado,
Buscó satisfacción y no hartura,
Y estaba la garganta sin pecado.

Del mayor infanzón de aquella pura
República de grandes hombres, era
Una vaca sustento y armadura.

No había venido al gusto lisonjera
La pimienta arrugada, ni del clavo
La adulación fragante forastera.

Carnero y vaca fue principio y cabo,
Y con rojos pimientos y ajos duros
Tan bien como el señor comió el esclavo.

Bebió la sed los arroyuelos puros;
Después mostraron del carquesio a Baco
El camino los brindis mal seguros.

El rostro macilento, el cuerpo flaco,
Eran recuerdo del trabajo honroso,
Y honra y provecho andaban en un saco.

Pudo sin don un español velloso
Llamar a los tudescos bacanales,
Y al holandés hereje y alevoso.

Pudo acusar los celos desiguales
Al italiano; y hoy de muchos modos
Somos copias, si son originales.

Las descendencias gastan muchos godos;
Todos blasonan, nadie los imita,
Y no son sucesores, sino apodos.

Vino el betún precioso que vomita
La ballena o la espuma de las olas,
Que el vicio, no el olor, nos acredita.

Y quedaron las huestes españolas
Bien perfumadas, pero mal regidas,
Y alhajas las que fueron pieles solas.

Estaban las locuras mal vestidas,
Y aún no se hartaba de buriel y lana
La vanidad de hembras presumidas.

A la seda pomposa siciliana,
Que manchó ardiente múrice, el romano
Y el oro hicieron áspera y tirana.

Nunca al duro español supo el gusano
Persuadir que vistiese su mortaja,
Intercediendo el Can por el verano.

Hoy desprecia el honor al que trabaja,
Y entonces fue el trabajo ejecutoria,
Y el vicio gradüó la gente baja.

Pretende el alentado joven gloria
Por dejar la vacada sin marido,
Y de Ceres ofende la memoria.

Un animal a la labor nacido
De paciencia preciosa a los mortales,
Que a Jove fue disfraz y fue vestido;

Que un tiempo endureció manos reales,
Y detrás de él los cónsules gimieron,
Y rumia luz en campos celestiales,

¿Por cuál enemistad se persuadieron
A que su apocamiento fuese hazaña,
Y a mieses tan grande ofensa hicieron?

¡Qué cosa es ver un infanzón de España
Abreviado en la silla a la jineta,
Y gastar un caballo en una caña!

Que la niñez al gallo le acometa
Con semejante munición apruebo;
Mas no la edad madura y la perfeta.

Ejercite sus fuerzas el mancebo
En frentes de escuadrones, no en la frente
Del padre hermoso del armento nuevo.

El trompeta le llame diligente,
Dando fuerza de ley al viento vano,
Y al son esté el ejército obediente.

¡Con cuánta majestad llena la mano
La pica, y el mosquete carga el hombro,
Del que se atreve a ser buen castellano!

Con asco entre las otras gentes nombro
Al que de su persona, sin decoro,
Antes quiere dar nota que no asombro.

Jineta y caña son contagio moro;
Restitúyanse justas y torneos,
Y hagan paces las capas con el toro.

Pasadnos vos de juegos a trofeos;
Que sólo grande rey y buen privado
Pueden ejecutar estos deseos.

Vos, que hacéis repetir siglo pasado
Con desembarazarnos las personas
Y sacar a los miembros de cuidado,

Vos disteis libertad con las valonas,
Para que sean corteses las cabezas,
Desnudando el enfado a las coronas;

Y, pues vos enmendasteis las cortezas,
Dad a la mayor parte medicina:
Vuélvanse los tablados fortalezas.

Que la cortés estrella que os inclina
A privar sin intento y sin venganza,
Milagro que a la envidia desatina.

Tiene por sola bienaventuranza
El reconocimiento temeroso,
No presumida y ciega confianza.

Pues os dio el ascendiente generoso
Escudos, de armas y blasones llenos,
Y por timbre el martirio glorioso,

Mejores son por vos los que eran buenos
Guzmanes, y la cumbre desdeñosa
Os muestre a su pesar campos serenos.

Lograd, señor, edad tan venturosa;
Y cuando nuestras fuerzas examina
Persecución unida y belicosa,

La militar valiente disciplina
Tenga más practicantes que la plaza:
Descansen tela falsa y tela fina.

Suceda a la marlota la coraza,
Y si el Corpus con danzas no los pide,
Velillos y oropel no hagan baza.

El que en treinta lacayos los divide,
Hace suerte en el toro y con un dedo
La hace en él la vara que los mide.

Mandadlo así, que aseguraros puedo
Que habéis de restaurar más que Pelayo,
Pues valdrá por ejércitos el miedo
Y os verá el cielo administrar su rayo.

Francisco de Quevedo y Villegas, 1630

Primera vez que la bandera de España fue izada

Bandera y gallardete de España“Para evitar los inconvenientes, y perjuicios, que ha hecho ver la experiencia puede ocasionar la Bandera nacional, que usa Mi Armada naval, y demás embarcaciones españolas, equivocándose…”

De este modo comenzaba el real Decreto de Carlos III de 1785 en el que se escoge una nueva bandera y un gallardete de guerra, así como otro mercante, para evitar las confusiones que la usada hasta el momento (blanca con el aspa de borgoña en rojo) provocaba por su poca visibilidad en el mar.

No hace falta deciros que esa bandera que se escogió es nuestra actual Roja y Gualda (aunque aun tardaría en ser Bandera Nacional), pero quizá no sepáis que un 9 de junio de 1785 esa bandera se estreno ondeando en la escuadra al mando de José de Mazarredo y formada por diversos prototipos de barcos construidos según los sistemas de Jorge Juan, Romero Landa y Gautier.

Así que hoy celebramos la efeméride de la primera vez que la bandera de España fue izada como símbolo de identificación de los barcos de nuestra nación.

Fuente: FB de la Asociación Amigos de la Historia y Cultura Militar del Ejército

Asociación Amigos de la Historia y Cultura Militar del Ejército

UPyD: “Frente a las cadenas más libertad” Hospitalet de Llobregat…

Publicado el 07/09/2013

Resumen del encuentro debate con ciudadanos que se celebró el pasado día 5 de septiembre de 2013 en Hospiatet de Llobregat, y que contó con la presencencia de Rosa Díez, Portavoz nacional de Unión Progreso y Democracia (UPyD), Ramón de Veciana, Portavoz de UPyD Catalunya, y José Conde de UPyD Catalunya, en el que se habla sobre la necesidad de romper cualquier cadena nacionalista que quiera coartar la libertad de los ciudadanos.

Debates en Libertad, España y su bandera

Marcha contra la Constitución en Barcelona.

César Vidal, María Blanco, Pablo Planas y Mario Noya hablan sobre boxeo y fútbol; concepto de nación española y Estatuto catalán.

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