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La Gandula. Ley de Vagos y Maleantes

   /  22/01/2014  /  1 Commentario

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Portada Estampa Año VII Núm.345 -18.08.1934Entra dentro de los mitos y leyendas que durante décadas han sido mal utilizadas por desconocimiento o inclusive por la escorada historia de las falacias y la política.

Fue una de las pocas disposiciones legales del Derecho penal español aprobada durante el gobierno de coalición republicano-socialista en la Segunda República, sobrevivió a la guerra civil y se consolidó durante varias décadas como un mecanismo de control social.

La Ley de Vagos y Maleantes, no fue una normativa del régimen franquista, sino que contrariamente lo es de los tiempos de la II República, en periodo del gobierno de coalición republicano-socialista, quién aprobó la Ley de Vagos y Maleantes,  y fue una ley penal usada con un eminente carácter político y represor. Promulgada el día 4 de agosto de 1933, referente al tratamiento de vagabundos, nómadas, proxenetas y cualquier otro elemento considerado antisocial y que posteriormente fue modificada para reprimir también a los homosexuales, creando tribunales especiales para su correcta aplicación por la ingente cantidad de expedientes que se desarrollaban (2.400 en solo un mes).

Fue conocida popularmente la norma penal como “La Gandula”. La ley fue aprobada por consenso de todos los grupos políticos de la Segunda República para el control de mendigos, rufianes sin oficio conocido y proxenetas, autores de la misma fueron, Luis Jiménez de Asúa y Mariano Ruiz Funes.

La GandulaLa Ley pretendía perseguir y castigar «la vagancia, la mendicidad, el hampa y la mala vida». Según la Ley del 4 de agosto, los «vagos y maleantes» podían ser sancionados con la expulsión del territorio nacional, en el caso de que personas extranjeras fueran clasificadas como «peligrosas».

En su Capítulo II, relativo a las Medidas de Seguridad contempladas y en su Artículo 4º: Primera. «Internado de un Establecimiento de régimen de trabajo o colonias agrícolas por el tiempo indeterminado, que no podrá exceder de tres años.». Siendo la primera vez que en España se estableció el internamiento en “Régimen de trabajo o colonias agrícolas” o lo que la prensa denomino los primeros “Campos de Concentración” de la España republicana.

Fueron tres los campos de trabajo e internamiento establecidos: en Burgos, anexo a la prisión, otro en el Puerto de Santa María, en Cadiz, y otro en Alcalá de Henares. Fue este último el primero en abrir en agosto de 1934.

La Vanguardia, en su edición del miércoles, 12 de diciembre de 1934, en su página 3, daba cumplida cuenta de lo expresado, que titulaba: “Un campo de concentración en Alcalá de Henares” con varias fotografías y pies de foto con sus descripciones: «El Gobierno ha organizado varios campos de concentración para vagos y maleantes. Uno de ellos será el de Alcalá de Henares, del cual ofrecen varios aspectos nuestras fotografías. Un grupo de recluidos trabajando en las faenas de campo. A la derecha: Uno de los centinelas que vigilan el edificio día y noche, para evitar la posible huida de algunos de los asilados».

Los asilados pasando lista a primera hora de la mañana -La Gandula-

En la historia del Derecho penal español existieron dos leyes, una en tiempos de la II República – la de “Vagos y Maleantes”-  popularmente llamada “La Gandula” sobreviviendo en el ordenamiento jurídico hasta mucho después de la guerra civil -modificada en 1954-  y la posterior de 1970,  la de “peligrosidad y rehabilitación social del régimen franquista.

Por ser una ley que no sancionaba delitos sino que  intentaba evitar la comisión futura de los mismos no incluía penas, sino medidas de alejamiento, control y retención de los individuos supuestamente peligrosos hasta que se determinara que se había acabado su peligrosidad. Quedando así establecida podía ser utilizada arbitrariamente para la represión de las personas sin recursos.

Ley de Vagos y Maleantes (II República Española)

Promulgada el 4 de agosto de 1933, la Ley de Vagos y Maleantes nació con la pretensión de localizar y clasificar a los agentes «peligrosos» de la sociedad, así como para establecer diversas medidas de control, seguridad y prevención dirigidas contra aquellos sectores sociales marginales que practicaban actividades ilegales o moralmente reprobables y las cuales, en un principio, no estaban tipificadas como delitos. Según explicaban los autores de la ley (Luis Jiménez de Asúa y Mariano Ruiz Funes) en la parte expositiva, la ley pretendía perseguir y castigar «la vagancia, la mendicidad, el hampa y la mala vida».

Es decir, a partir de la Ley de Vagos, aquellas personas que ejerciesen con frecuencia algunas de las prácticas «asociales» descritas en el texto legal o reincidiesen en la ejecución de faltas o pequeños delitos podrían ser tildadas de «peligrosos» y, en consecuencia, sometidos a un proceso judicial para dictar las medidas a adoptar para defender a la sociedad. Los encargados de dictaminar qué individuos podían ser procesados o no según lo dispuesto en la Ley del 4 de agosto, fueron los jueces especiales de vagos y maleantes quienes, valorando los antecedentes de los sospechosos y sus conductas sociales, emitían un
dictamen. En el caso de demostrar la existencia de una tendencia al delito en la conducta del procesado, en caso de ser considerado como un individuo asocial y peligroso, el tribunal establecía la imposición de diversas «medidas de seguridad».

Según la Ley del 4 de agosto, los «vagos y maleantes» podían ser sancionados con la expulsión del territorio nacional, en el caso de que personas extranjeras fueran clasificadas como «peligrosas».

La ley fue modificada por el régimen franquista para incluir la represión de los homosexuales el 15 de julio de 1954, como sigue:

Modificación 1954 Ley de Vagos y Maleantes de 1933«Artículo primero: (…) el número segundo del artículo segundo y el número segundo del artículo sexto de la Ley de Vagos y Maleantes, de cuatro de agosto de mil novecientos treinta y tres, queda redactados de la siguiente forma:

Artículo segundo.- Número segundo.- Los homosexuales, rufianes y proxenetas. (…).

Artículo sexto.-Número segundo.- A los homosexuales, rufianes y proxenetas, a los mendigos profesionales y a los que vivan de la mendicidad ajena, exploten menores de edad, enfermos o lisiados, se les aplicarán para que las cumplan todas sucesivamente, las medidas siguientes:

a) Internado en un establecimiento de trabajo o colonia agrícola. Los homosexuales sometidos a esta medida de seguridad deberán ser internados en instituciones especiales y, en todo caso, con absoluta separación de los demás.

b) Prohibición de residir en determinado lugar o territorio y obligación de declarar su domicilio.

c) Sumisión a la vigilancia de los delegados.»

En 1970 fue sustituida y derogada por la ley sobre peligrosidad y rehabilitación social, de términos muy parecidos, pero que incluía penas de hasta cinco años de internamiento en cárceles o manicomios para los homosexuales y demás individuos considerados peligrosos sociales para que se rehabilitaran.

Luis Ignacio Tapia Catalán

EL GUADALOPE

Fuentes: La Gaceta, BOE, prensa de la época (La Vanguardia, ABC, Estampa) y diferentes publicaciones jurídicas.

Modificación 1954 Ley de Vagos y Maleantes de 1933

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1 Commentario

  1. ¿Cuántos años esconden las siglas LGTBI? – Observatorio Cidadán de Comunicación dice:

    […] amenaza para el orden público; (al igual que el resto del colectivo LGTBI). Así, la Ley para Vagos y Maleantes incluyó en el año 1954 a los […]

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