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Ante las pedradas de Carles Puigdemont; España toma nota…

   /  07/10/2017  /  Comentar

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Como Roma, España no paga traidores. 

Nadie puede negar en estos momentos, cómo nos quieren tomar el pelo a toda una Nación, a un único Pueblo al que pertenece Cataluña, el español.

La mentira varias veces repetida, nada tiene que hacer ante la verdad. Se creen que todos los demás son estúpidos, por lo que negar la inteligencia a los demás, nada les valdrá.

La ignorancia supina tiene un mal endémico, y esa estupidez parece aquilatada en ciertos elementos que faltan a su palabra, a la verdad y perjuran en la toma de posesión de sus cargos públicos y lo peor, engañan a la ciudadanía a la que deben servir.

Cataluña, ha pertenecido históricamente a nuestra Corona de Aragón. Pero, sí bien es cierto, que desde el siglo XV, cuando el Rey Matín el humano, falleció sin “hereú”. Ya antes el Conde de Urgel, la monto buena en Zaragoza. Parece que en la actualidad se ven repetidos algunos gestos que vienen de aquellas nuestras tierras, del Condado de Barcelona.

Conocer la historia de un pueblo es un principio básico para poder hablar y enfrentarse al futuro con algunos argumentos con acierto. Quien no conoce su historia está condenado a repetir sus errores.

Nunca, ni en la peor pesadilla podría pensar que una región española, actualmente una autonomía; una tierra que en su historia ha pertenecido a nuestra Corona de Aragón, que ya en 1412, el Conde de Urgel (Jaime II de Urgel), hijo de Pedro, nieto de Jaime y bisnieto de Alfonso IV de Aragón; esposo, además de Isabel, hija de Pedro IV el Ceremonioso y de Sibila de Fortiá, su cuarta mujer. Pretendió con deslealtad, con traición y sangre (auspicio el asesinato del arzobispo de Zaragoza, García Fernández de Heredia). Ya que el único hijo del rey Martín I el humano, Martín el Joven, hacía tres años (1409) que falleció. El Rey de Aragón, Martín I el humano, falleció el 31 de mayo de 1410 sin nombrar heredero, por lo que la Corona de Aragón quedo sin sucesor, vacante desde el uno de junio.

El Conde de Urgel, no fue digno en su nombramiento, por el Rey Martín I el humano, de Lugarteniente de Aragón y Gobernador General de la Corona. Ya que con deslealtad introdujo tropas armadas en Zaragoza y se desataron en el interior de la ciudad graves disturbios. Siendo revocado su nombramiento por el Rey.

La Corona de Aragón, se sobrepuso a la gran pérdida sufrida por la muerte de su Rey, con el consiguiente interregno más allá de lo que la prudencia aconsejaba antes de caer en la anarquía y el desorden. Ejemplo de Occidente en la resolución de una sucesión con el derecho y el pacto, y no con la sangre y las armas, como ocurrió con el Compromiso de Caspe, el 28 de junio de 1412.

Eran varios los candidatos a la Corona con sus derechos a suceder a Martin el humano por no tener primogénito en su fallecimiento, con la correspondiente pérdida de poder. Fueron seis los pretendientes que presentaron sus derechos, entre ellos Isabel de Aragón y de Fortiá, esposa del Conde Urgel que presento sus derechos independientemente de los derechos de su cónyuge.

Fue proclamado Rey por tener más derechos Fernando de Trastámara, emparentado en tercer grado de la línea colateral con Martín I por línea femenina, como hijo de Leonor hermana de doble vínculo del rey difunto e hija, como éste, de Pedro IV. Reino como Fernando I de Aragón.

Jaime de Urgel, Influido por su madre y por Antón de Luna, se negó a reconocer como rey a Fernando I de Aragón y se alzó en armas contra el monarca. Derrotado en Castelflorite y Montearagón, se refugió en el castillo de Balaguer donde sufrió el asedio de las tropas reales hasta que acabó rindiéndose el 31 de octubre de 1413. Procesado y condenado, sus bienes fueron confiscados. Estuvo en prisión y destierro en el castillo de Urueña (1413-1420), en Mora (1420-1422), en el Alcázar de Madrid (1422-1424), en Castro Torafe, Zamora (1424-1426), brevemente en Teruel (1426) y finalmente, fue llevado en ese mismo año al castillo de Játiva (1426-1433), donde murió en 1433 a los 53 años. Veinte años de destierro y prisión, siendo los últimos siete años más mitigados en una reclusión más digna a instancias de Alfonso IV el Magnánimo, hijo de Fernando I de Aragón.

Aquello sucedió hace seis siglos, actualmente en la Cataluña del siglo XXI con Carles Puigdemon, president de la Generalitat de Cataluña, con casi 55 años se enfrenta con deslealtad manifiesta al Reino de España, traicionando su juramento de cumplir y hacer cumplir el Estatut de Cataluña, la Constitución, como su desobediencia continuada al Tribunal Constitucional y por ende a la ciudadanía que prometió servir bajo las normas que todos nos hemos dado. Contraviniendo al Estado de Derecho con la pretendida secesión unilateral de Cataluña, resurgiendo fantasmas del pasado de una Republica independiente de Cataluña, nunca instituida por no nacida.

Más bien como el Conde de Urgel, como presunto desleal, perjuro y delincuente no le cabe más que el destierro y la prisión como responsable como con su gobierno de todo el desmán que ha cometido y cometiere contra Cataluña y España.

Puigdemon, Junqueras, Turull, Romeva, Ponsatí, Borrás, Comín, Bassa, y etc., con la complicidad de la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, y todo aquel que por acción u omisión quieren seguir perpetrando ilegalidad manifiesta contraviniendo el ordenamiento jurídico vigente español; solo les espera su encausamiento, juicio justo y sentencia firme. Y no su pretensión de delinquir contra Cataluña y por ende contra España, por lo que serán responsables.

El pronunciamiento catalán, es inocuo por inválido, sea este cualquier día, semana, mes o año. No lo fue en el pasado, ni lo será en el futuro si no se cambia el marco jurídico vigente. No sirve consulta, movilización, sedición ilegal sin tener en cuenta la Soberanía Nacional, la totalidad del Pueblo español. No se puede vulnerar las normas con teatrillos y bufas que a todos nos avergüenzan.

Carles Puigdemont i Casamajó, eres reo de tus palabras, acciones y omisiones, esclavo de la Ley. Como de bien nacido es ser agradecido. Para los mal nacidos solo les queda el desagradecimiento.

No sirve mediación ni “parlament”. España no se discute, se defiende.

Cataluña, es España, y es muy buen nacida y como tal más agradecida.

Bien saben los españoles que “Roma no paga traidores” desde la muerte del pastor lusitano Viriato, “Terror Romaturum” (139 a. C.), ante la traición de sus ya desleales.

Como Roma, España no paga traidores.

Luis Ignacio Tapia Catalán

 

 

 

 

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